ALEMANIA: Armin Lobscheid, el jefe del burdel Pascha de Colonia,
tuvo una idea brillante para publicitar su antro de vicio: ofreció servicios gratis de por vida a cualquier persona que tatuara el logo del club en su brazo. Pero le ha salido por la culata. Más de cuarenta hombres ya se han aprovechado de la oferta, y hay docenas más esperando su turno. Dijo el cliente Herbert Manske, de 46 años, “A mi mujer no le importa. Ahorro cinco euros de entrada, además de los treinta que cuestan un ‘lap dance.’ Y me dan bebida gratis toda la noche, y puedo mirar a todas las tías buenas.” ¿Cúando sale el próximo vuelo a Colonia? ¡Diana (arriba) nos está esperando!
EEUU: Bernard Wood, de 33 años y de Lynchburg (Virginia), es un ladrón. Su modus operandi es entrar en casas cuando no están los dueños y robar los electrodomésticos. Y cuando Bernard trabaja, siente un poco de hambre. En una de las casas donde róbo, Bernard se comió el pollo frito que hubo en el frigorífico, y después bebió de la botella de zumo de naranja que encontró. Pero el genio de Bernard no llevaba guantes, y dejó sus huellas grasientas en la botella. La policía no tuvo ninguna dificultad en encontrarlo, y en su casa hubo otra prueba clara de la culpa de Bernard: 78 bolsas de palomitas, que también había mangado durante uno de sus robos. Ha sido condenado a seis años de cárcel.
ALEMANIA: La policia alemana descubrió a un hombre no identificado en un parque en la ciudad de Stralsund en estado de embriaguez, pero consciente. Le hicieron la prueba de alcoholemia, y el resultado fue una concentracion de alcohol en sangre de 0,767%. Normalmente una concentración de 0,20% signifíca la incapacitación total, y una concentración de 0,35-0,40% es mortal. Este tío todavía estuvo consciente después de consumir más de lo que mataría a dos hombres normales. Se cree que es un récord mundial. ¡Medalla de oro para Alemania, derrotando a los favoritos Rusia y Finlandia!
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De los zumbados delincuentes encerrados en los frenopáticos de Michigan, es más probable que los tatuados tengan una personalidad antisocial, y “les falta empatía con los demás, y tienden a mentir patológicamente, hacer trampas, robar, ser físicamente agresivos, y abusar de las drogas.” Aunque los no-tatuados encerrados siguen siendo zumbados, por lo menos no suelen ser psicópatas, sino más bien esquizofrénicos.





