
El magnate del porno Larry Flynt ha hecho una película pornográfica con una doble de la candidata republicana a la vicepresedencia, Sarah Palin. Flynt, propietario de la empresa Hustler, puso un anuncio buscando una doble de la gobernadora de Alaska poco después de su nominación a la candidatura, ofreciendo $3.000 por actuar en un vídeo erótico. Ayer confirmó que ya se ha rodado la cinta, pero se negó a dar el título ni confirmar cuando se publicará.
Mientras tanto, la empresa espacial Virgin Galactic, que ofrecerá viajes al espacio a partir del año que viene, ha rechazado una oferta de un millón de dólares por poder realizar un cortometraje pornográfico en su nave espacial, SpaceShipTwo. El presidente de VG, Will Whitehorn, afirmó que recibió la oferta y comentó: “Era un dineral que teníamos que rechazar.“

Los que han querido realizar la peli porno en el espacio no han tomado en cuenta algunos problemas con la idea. Aparte de que el vuelo espacial de Virgin durará tan sólo nueve minutos, hay todo un abanico de obstáculos que superar:
Las condiciones de cero gravedad dificulta considerablemente los movimientos. La periodista Vanna Bonta intentó simularlo con su marido en un vuelo parabólico en avión, - que da las condiciones de caida libre aproxmidas durante cortos périodos - pero encontró que los empujes hacen rebotar. “Hay que luchar para conectarse y seguir conectados,” dijo. Sugierió que los amantes del espacio se tendrían que atar a las paredes para hacer el amor. Más morbo aún.
El sexo espacial sería más caliente y más húmedo, puesto que la transpiración no corre por el cuerpo, sino se queda en su sitio. Además las condiciones de la microgravedad hacen sudar más que en la gravedad terrestre.
Finalmente (y lo que más problemas dará) es que, por la falta de tensión arterial en las partes inferiores del cuerpo, la erección será mucho menor en el espacio que en la tierra. Ningún hombre querrá llegar a la última frontera del espacio para después lucir un “cohete” menos impresionante de lo debido.
No obstante, según “un experto respetado” en Francia sobre temas espaciales, la NASA ya ha investigado con astronautas reales los problemas del sexo en el espacio. Pierre Kohler ha afirmado que en una misión a bordo del Space Shuttle en 1996, dos voluntarios (hombre y mujer) realizaron una serie de diez posturas que fue filmada para su posterior estudio en tierra. Sólo cuatro de las diez posiciones fueron posibles sin “ayudas mecánicas”.
(DailyTelegraph, SPACE.com, MSNBC, Guardian.co.uk)