EEUU: Katherine Kelly, de 76 años, ha sido detenida 73 veces desde 1971.
Ha sido condenada 16 veces por un tribunal, y ha utilizado más de 36 alias diferentes; de hecho, la polícia no está segura que Katherine Kelly sea su nombre real. Katherine no tiene nada que ver con Henry Earl, probablemente el hombre detenido más veces en la historia; Henry es un borracho inofensivo, mientras Katherine es una delincuente habitual de poca monta. Su última detención fue el mes pasado en un supermercado de Manhattan. La pasma dejó una bolsa de mujer encima de un carrito de la compra como cebo para ladrones, y vigilaban. Katherine no les falló cuando cogió la bolsa y la metió dentro de su sostenedor. Se ha declarado inocente; apareció ante el tribunal apoyada en un bastón.
AUSTRALIA: Keith Roy Weatherley, de 46 años, estaba parado en su coche en una zona de no parking en la ciudad de Newcastle. La pasma lo vio estacionado allí y se le acercaron para ponerle una multa, pero vieron que tenía las manos en la regaza, y por eso creían que Weatherley tuviera un arma. Sus sospechas parecieron confirmarse cuando Weatherley huyó de los agentes en su coche a 20 km/h. Cuando consiguieron parar el coche de nuestro héroe, descubrieron que, en vez de tener una pistola, estaba desnudo y que tenía sus genitales metidos en un pote de salsa de tomate de 750 ml. Weatherly no se rindió facilmente; cuando intentaron sacarle del coche, resistió, “autogratificandose mientras intentaba pelear con los agentes.” Dentro de su coche, había pornografía, un juguete sexual de fabricación casera, unas medias, y un perro Jack Russell. Los freaks esperamos que la Sociedad Humanitaria local haya confiscado el perrito. Aunque Weatherley es un pervertido a más no poder, solo fue multado con $600.
EEUU: Gayle Doll, de la Universidad Estatal de Kansas, ha hecho un estudio sociológico cuya conclusión es que debe haber una ley federal para asegurar que los asilos para viejos “traten la sexualidad de los residentes de manera positiva.” Parece que las habitaciones para dos típicas en los asilos “son un problema para los residentes que quieren practicar el sexo, tanto solo como con otra persona,” ya que no permiten suficiente privacidad. Otro problema es que los pacientes con demencia o Alzheimer’s quizás no sean capaces de consentir, y que a veces puedan comportarse “de manera inapropriada.” Bueno, chicos, ya lo sabéis: en vez de hacer turismo sexual con personas menores de edad en Cuba o Tailandia, podéis ahorrar dinero y hacer turismo sexual con personas mayores de edad en los asilos de España.
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