EEUU: Los freaks aplaudimos al marmota Chuck por su protesta contra las anticuadas supersticiones. En EEUU, el día 2 de febrero es el Día de la Marmota; tradicionalmente, si una marmota sale de su guarida aquel día y puede ver su sombra, significa seis semanas más de temperaturas frías. Por supuesto, esta tradición estúpida se ha comercializado, y hoy en día hacen ceremonias pseudo-oficiales que salen en los telediarios locales, como en la película “Groundhog Day.” Este año, como siempre, Michael Bloomberg, el alcalde de New York, era el MC para las cámaras. Intentó sacar a Chuck de su jaula para salir en la foto, y Chuck le pegó un mordisco en la mano que le sacó sangre. Muy bien. Basta ya de molestar a las pobres marmotas. Chuck no tiene la rabia, desgraciadamente, y el alcalde no tendrá que sufrir el tratamiento doloroso de profilaxis.
AUSTRALIA: Steven Bartley pasó ocho horas bebiendo en la Kanawa Waters Tavern de Brisbane, antes de volver a casa con su novia, Christopher Jones y otro hombre, a la una de la madrugada. El plan: tener sexo en grupo. Cuando los cuatro llegaron a casa, Bartley “fumó cannabis y se fue a dormir, mientras su novia le hizo una felación a Jones.” Pero cuando el tercer hombre intentó participar también, la mujer se enfadó y despertó a Bartley, quien intentó echar a Jones de la casa. Jones dijo, “No me voy hasta que haya (hecho el amor) con tu mujer.” Barkley lo tiró por el balcón, y Jones cayó cuatro metros, rompiéndose el cráneo. Menos mal que sobrevivió. Los freaks creemos que si vas a montar una orgía en tu casa, para ser justo, todos los invitados deben tener su turno.
RUSIA: El vuelo Aeroflot 310 estaba en la pista en el aeropuerto de Moscú, preparado para salir para New York, cuando el piloto Alexander Cheplevsky empezó a hablar a los pasajeros en ruso. Sus palabras arrastradas y masculladas los convenció que estaba borracho, y cuando se puso a hablar en un inglés incomprensible, se amotinaron y exigieron un cambio de piloto. Primero, las azafatas los amenazaron por “causar problemas,” y después un representante de la empresa les explicaba que “no era gran cosa.”
Cuando Cheplevsky salió de la cabina de mando, “no se aguantaba de pie y sus ojos estaban rojos.” Según Aeroflot, toda esta movida era debida a “un psicosis en masa.” Contestó una pasajera, “Todo el mundo en Rusia sabe reconocer a un borracho.”
EEUU: Una alumna de 17 años tenía miedo de suspender el examen para entrar en las universidades estatales de New York. Por eso, persuadió a otra persona para que hiciera la prueba en su lugar. La persona que se presentó en el lugar del examen fue Deandre Ellis. Ellis, un chico, se vestió de chica e intentó hacerse pasar por su amiga. Fracasó. Fue detenido por fraude.
MARRUECOS: Un hombre de Casablanca fue sentenciado a seis años de cárcel por haber vendido carne de perro por carne de vaca. Confesó que había adulterado la carne con sustancias químicas para cambiar el sabor. Los freaks no pensamos pedir un perrito caliente si alguna vez estamos en Rick’s Café.
REINO UNIDO: Esta panda de genios ha construido una bola de nieve de unos 250 kg en el parque de Hampstead Heath en London. Felicitamos al tío que intentó pararla para enseñar a todos su inteligencia superdesarrollada.
(Newsday, news.com.au, The Times, AP, AFP, Daily Mail)


Según una encuesta del Consejo Patatal británico, casi la mitad de los ingleses con menos de 30 años no saben preparar una patata al horno. Los freaks reconocemos nuestras (muchas) limitaciones intelectuales, pero sabemos cocinar una patata al horno. Enciendes el horno, metes la patata dentro, y la sacas después de media hora o algo así. No te olvides de apagar el horno. Ya está. No nos parece tan difícil, pero si estás borracho siempre, como algunos ingleses que conocemos, suponemos que pierdes unas cuantas neurones.
más de 25% de los británicos llevan bacterias fecales en las manos. En Newcastle, mundialmente conocida como el sobaco de Inglaterra, el porcentaje de las personas con esas bacterias encima es de 53%. O sea, incluso si un inglés sabe preparar una patata al horno, lo más probable es que si la comes, pillarás una diarrea que te cagas.


camino al mercado local de su barrio de Londres para hacer la compra. Le robó la bolsa de un tirón, y se puso a correr.
Los ayuntamientos de los municipios de Inglaterra están preocupados. Los habitantes se enfadan por los impuestos que tienen que pagar, pero no se dan cuenta de la cantidad de servicios proporcionados por los gobiernos municipales. Quieren educar a los contribuyentes sobre las competencias de los ayuntamientos, como promocionar el turismo, inspeccionar los restaurantes, recoger la basura, y dar clases de nataciòn. Declaró Sir Simon Milton, “De la arqueología a la zoología, de la cuna a la tumba, los ayuntamientos proporcionan más de 800 servicios para mejorar las vidas de los ciudadanos.” Entonces, han decidido montar una campaña para convencer a los votantes que su papel es determinante en la calidad de sus vidas. Y todos los que han estado en Londres el sábado por la noche a las once, cuando cierran los pubs, estarán de acuerdo. (
Los servicios del metro de Londres (el famoso “Tube”) se suspendieron el sábado por causa de un mega-macrobotellón en el cual participaron varias decenas de miles de londinenses. Estaban aprovechando el último día de libre consumición de alcohol, puesto que el nuevo alcalde de Londres, Boris Johnson, ha introducido una nueva ordenanza municpal prohibiendo el alcohol en el transporte público. “Era como la hora punta pero más díver” dijo un participante. “Tenía las axilas sudadas de la gente en la cara, pero no me importaba porque estaba bebiendo.” Como cualquier buen inglés, sobra decir “…como un loco”. Adiós a la borrachera transportera, pues.