El blog Las Penas del Agente Smith enlaza con esta foto de un cartel listando las clases de pecadores que son “los más buscados del infierno.”
Bueno, a ver.

¿Borrachos? Bueno, a veces. Ahora mismo, por ejemplo, no. De mentirosos nada, por supuesto, y tampoco somos ladrones, si no cuentas los bolígrafos de la oficina. Proclamamos orgullosamente que somos aficionados al deporte; Juancho es del Barça y Murf es del Arsenal. Admitimos ser blasfemos, aunque nos controlamos. ¿Amantes del dinero? Vale, bueno, no vamos a decir que no, pero nos conformamos con lo suficiente para pagar la hipoteca.
No somos ni paganos, ni homosexuales, ni chaperos, ni brujos. ¿Atéos? Hombre, esto es un poco fuerte; quizás somos más bien agnósticos. No somos muy jugadores; compramos un par de décimos en la lotería de Navidad, y de vez en cuando hacemos la quiniela. No creemos que seamos amantes del porno tampoco. Puteros, no, los dos estamos felizmente casados (con mujeres menos freakies que nosotros).
Por supuesto no abusamos a los niños sexualmente. Sí, señor, somos evolucionistas, faltaría más. ¿Fumadores de grifa? Bueno, eeehhh, vamos al siguiente. ¿Lesbianas? No. Ni somos fornicadores; de hecho, no lo podemos ser, al estar casados. Sería adulterio, no fornicación. Vamos a saltar el próximo de la lista; lo podéis interpretar como queráis. Admitimos que somos un poco hipócritas (acordaros de que ya hemos jurado que nunca mentimos), pero no tenemos reparos en decir que no somos ni psíquicos, ni psicópatas, ni psicólogos. Quizás un poco psicodélicos.
O sea, pues nosotros también estamos en la lista, por evolucionistas, aficionados del deporte, borrachos, agnósticos, fumetas, blasfemos y onanistas. ¿Pero hay alguien que no lo esté?
(Las Penas del Agente Smith)