En este país, cuando nos pasa algo malo, la gran mayoría de los ciudadanos ejerce su derecho a quejarse en la intimidad, descargando su ira sobre sus seres queridos. Pero en EEUU, país litigioso por excelencia, lo primero que hay que hacer es llamar a un “ambulance chaser“, un perseguidor de ambulancias, porque así se llaman los abogados especializados en obtener indemnizaciones. Estos abogados han publicado una lista del “Top Ten” de las acciones judiciales más frívolas y absurdas.
10. En 1991, Richard Overton demandó a la empresa cervecera Anheuser-Busch porque las mujeres no se convertían en tías buenas al beber la cerveza Budweiser, como anunciaba la empresa en sus anuncios. Perdió.
9. En 1996 Patsy Ann Byers, víctima de un tiroteo que la dejó paraplégica, demandó al director de cine Oliver Stone. Reclamó una indemnización porque, a su juicio, los que le dieron los balazos se inspiraron en la película Natural Born Killers (Asesinos Natos). Según ella el director era tan responsable de la violencia como los propios criminales, o al menos tenía más dinero que ellos. Perdió.
8. En 2006 Allen Heckard demandó a Michael Jordan y la empresa Nike, pidiendo una cantidad colosal de $832 millones de indemnización. ¿El motivo? Se parecía al famoso jugador Jordan y sufría vergüenza, angustia y daños emocionales al verse confundido con él en la calle. Perdió, mejor para todos los famosos del mundo que tienen dobles en algún lugar.
7. En 2002, un peturbado llamado Edward Brewer demandó a un hospital por haberle dejado violar a una paciente. El acto de violar fue tan traumático para violador que sufrió angustia y depresiones, y por lo tanto era lógico para él que el hospital, cuyos vigilantes no lo habían parado, tuviera que pagar una indemnización de $2 milllones. Perdió.
6. En 2000, Cleanthi Peters demandó al parque tématico Universal Studios, por angustia mental sufrida en
una visita al parque durante la fiesta de terror de Halloween. El lema publicitario del parque para su campaña de Halloween era “No volverás a dormir jamás“. Y así fue, efectivamente la señora no pegó ojo después de la experiencia. Ganó $15.000 por el sufrimiento causado por los vampiros de plástico.
5. Muy parecido es el caso de Andrew Burnett, que en 2003 demandó al propietario de un perro que él mismo había matado en un incidente de violencia callejera. Al haber matado el pobre can, el malhechor sufrió depresiones y síndrome de estrés postraumático. Perdió.
4. Los padres de los alumnos asesinados por los perturbados de Columbine High School demandaron a los fabricantes de una serie de videojuegos de extrema violencia, como Doom, por haber causado la masacre. No sólo perdieron, sino que además tuvieron que pagar las costas judiciales de los fabricantes.
3. En 2005, la RIAA, la Sociedad de Autores de EEUU, demandó a Gertrude Dalton por haberse bajado ilegalmente canciones de Internet. Sólo había dos pequeños problemas con la alegación contra ella. En primer lugar, nunca había tenido ordenador ni, lógicamente, conexión a Internet. En segundo lugar, la señora había muerto el año anterior. La demanda no prosperó.
2. También en el 2005, Austin Aitken demandó al canal de televisión NBC. Estaba viendo un programa llamado “Fear Factor“ (el Factor Miedo) en cual los participantes tuvieron que comerse unas ratas vivas. La experiencia fue tan traumática que vomitó, y por lo tanto exigió una indemnización de $2,5 millones. El juez lo echó del juzgado sin más.
“AND THE WINNER IS…”
1. En 1995 Robert Lee Brock se demandó a sí mismo por haber violado sus propios derechos civiles y creencias religiosas. Al haberse permitido una borrachera que condujo a unos actos criminales y a una sentencia de 23 años de cárcel, el Sr. Brock habría cometido un delito de autoacoso, al menos así se alegó en contra suya. Pidió de sí mismo una indemnización de $5 millones, con la espera de que, como era preso, el estado se lo terminaría pagando. Perdió.