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Lo insólito. Lo divertido. Lo freaky.

EEUU: El cura católico Elvis Elano (sí, el padre Elvis), de Queens (New York), escuchó la confesión de una tal Judith hace unos meses. Judith dijo que tenía problems matrimoniales. El padre Elvis entonces le declaró “su amor, devoción, y atracción física,” y la animó a practicar el sexo con él “como una manera de superar el dolor causado por su marido.” El cura incluso le dijo que una relación sexual entre los dos había sido “ordenado por Dios.” Judith alega que el padre Elvis compraba Viagra a través del internet, y que ella lo dejó después de que Elvis le dijo que tenía una erupción en los genitales provocado por sus rollos con otras mujeres. Judith ha demandado a la Iglesia por $25 millones. Bueno, mira, el padre Elvis puede ser mujeriego, pero por lo menos no es pederasta, como tantos colegas suyos.

INGLATERRA: Un niñato rico de Bristol College recibió un nuevo Mini Cooper. Decidió que sería interesante emborracharse e imitar las escenas de persecución de coches de la película “The Italian Job.” Por eso él y sus amigos dieron vueltas a alta velocidad por el campus, y después intentaron subir una escalera. No funcionó. El radiador del coche estalló, y los dos neumáticos delanteros se reventaron. El niñato pasó la noche en la cárcel, donde los freaks esperamos que lo sodomizaron varias veces.

MALAYSIA: R. Prabakaran, de 21 años y de Kuala Lumpur, discutió con un vecino el miércoles. R. quería tener la última palabra, y por eso escondió cuatro ciempiés venenosos en la cama del vecino. Afortunadamente, no picaron al pobre vecino. R. puede ser condenado a tres años en la cárcel, además de unos cuantos azotes.

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Un tal Geoffrey Allen Hale, de 27 años y de Myrtle Beach (South Carolina), visitó a Derriere’s Gentlemen’s Club el miércoles por la tarde. Geoffrey dijo más tarde que tenía que recoger un teléfono móvil en posesión de su esposa. La esposa trabaja como “bailarina” en Derriere’s, y estaba en medio de su actuación. Por eso Geoffrey decidió esperar y ver el show hasta que terminara. Lo pasó bien, tan bien que pidió una “lap dance,” o sea, una especie de frottage, en la cual una stripper se sienta encima del regazo del cliente y hace movimientos eróticos.

Mientras Geoffrey estaba disfrutando de su lap dance, entró la polícia. El problema no fue la lap dance, lo que es totalmente legal. El problema fue que Geoffrey había dejado a su hija de pocas meses dentro de su coche en el parking del strip club, con las puertas abiertas y la llave en el interruptor. Los maderos detuvieron a Geoffrey por desatención, y su esposa tuvo que dejar el escenario y cuidar a la niña mientras que los agentes lo llevaron a comisaria.

Charles Prevette, de Pompano Beach (Florida), tuvo una experencia incluso peor que Geoffrey cuando acudió a su strip club local, la Booby Trap. Una de las bailarinas se estaba meneando en el escenario, cuando hizo un gesto abrupto y soltó un zapato. El zapato quebrantó los espejos en el techo, y los cristales rotos cayeron encima de Charles. Ha demandado a la Booby Trap, exigiendo $15.000, alegando que sufrió cortes en la nariz y la ceja, y dolores de cabeza.

Los freaks creemos que los strip clubs son un imán para los malos rollos porque sus ingredientes, sumados, son problemáticos por naturaleza. O sea, tomas unos cuantos rednecks sexualmente desesperados, les das unos cuantos whiskeys y algo de meth, pones unas tías desnudas enfrente de ellos, y añades el hecho que todos están armados, y ya sabes que alguien pasará la noche en comisaría.

(Myrtle Beach Sun, 10connects.com)

Un tal Ronald Watkins, de 64 años y de West Virginia, ha demandado al doctor Manuel Casiano por una operación que le hizo en septiembre de 2004. Watkins acusa a Casiano de “haber cerrado su recto con grapas, lo que le impidió excretar durante 17 días.” Además, Watkins declara que la intervención errónea de Casiano le forzó a ser operado de nuevo cuatro veces más, y que ahora sufre “descargas rectales” que le obligan a cambiar de calzoncillos entre 12 y 15 veces cada día. 

El abogado de Casiano dice que el doctor no había grapado su recto, sino que Watkins tenía “otros problemas médicos,” y que los dos paquetes de cigarillos que fumaba cada día hicieron que los tejidos de su colon “se hincharan.” 

Los freaks sentimos una comprensión completa para Watkins, ya que tenemos tantos problemas con nuestros sistemas digestivos como el pobre Ignatius Reilly. Juancho es vegetariano, y por eso come cantidades grandes de judías, garbanzos, lentejas, coliflor, broquíl, patatas, y cosas así. No quieres estar sentado a su lado en un avión.

(Fox News

Shannon Hyman, ahora de 24 años, ha demandado al Green Iguana Bar, de Tampa (Florida), porque sufrió graves quemaduras hace cuatro años después de tomarse un “chupito en llamasde ron Bacardi 151, de 75 grados de alcohol. El argumento de Hyman es que el bar le debe indemnizar con $15.000 porque ella sólo tenía 20 años cuando ocurrió el accidente, y en EEUU los que tienen menos de 21 no pueden tomar alcohol o entrar en un bar. Declara Hyman, “No tenían que haberme dejado entrar. Entonces esto no hubiera pasado.” Los freaks creemos que cualquier persona tan estúpida que voluntariamente bebe aguardiente de 75 grados en llamas es responsable por lo que hizo.
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¿Te falta dinero y tienes pocos escrúpulos morales? Si eres Debbie R. Miller, de Appleton (Wisconsin). vas a un restaurante elegante de tu ciudad con una rata muerta, la pones en tu plato, montas un escándalo, y amenazas al dueño con una demanda y la mala fama que daría a su establecimiento. Exiges $500.000, y esperas, frotando las manos, hasta que te llegue … una denuncia.  

El restaurante, The Seasons, envió la rata a los peritos de su aseguradora, quienes determinaron 1) que era una rata blanca de laboratorio, no una rata de esas asquerosas que viven en los containers de basura, y 2) había sido cocido en un microondas. The Seasons no utiliza los microondas. Además, Miller aseveró que necesitaba tratamientos médicos después del incidente, pero esto no consta en los archivos de las clínicas locales.

La han acusado de chantaje, y tuvo que pagar una fianza de $1.500.

Y es que hay muchas maneras de ganar dinero en este mundo. No hace falta irradiar a una pobre rata; podrías hacerte spammer, o montar una página de porno, o desarrollar un sistema operativo informático, diseñado mal y programado peor, que se cuelga cada dos por tres.  

(Appleton Post-Crescent)

En este país, cuando nos pasa algo malo, la gran mayoría de los ciudadanos ejerce su derecho a quejarse en la intimidad, descargando su ira sobre sus seres queridos. Pero en EEUU, país litigioso por excelencia, lo primero que hay que hacer es llamar a un “ambulance chaser“, un perseguidor de ambulancias, porque así se llaman los abogados especializados en obtener indemnizaciones. Estos abogados han publicado una lista del “Top Ten” de las acciones judiciales más frívolas y absurdas.

10. En 1991, Richard Overton demandó a la empresa cervecera Anheuser-Busch porque las mujeres no se convertían en tías buenas al beber la cerveza Budweiser, como anunciaba la empresa en sus anuncios. Perdió.

9. En 1996 Patsy Ann Byers, víctima de un tiroteo que la dejó paraplégica, demandó al director de cine Oliver Stone. Reclamó una indemnización porque, a su juicio, los que le dieron los balazos se inspiraron en la película Natural Born Killers (Asesinos Natos). Según ella el director era tan responsable de la violencia como los propios criminales, o al menos tenía más dinero que ellos. Perdió.

8. En 2006 Allen Heckard demandó a Michael Jordan y la empresa Nike, pidiendo una cantidad colosal de $832 millones de indemnización. ¿El motivo? Se parecía al famoso jugador Jordan y sufría vergüenza, angustia y daños emocionales al verse confundido con él en la calle. Perdió, mejor para todos los famosos del mundo que tienen dobles en algún lugar.

7. En 2002, un peturbado llamado Edward Brewer demandó a un hospital por haberle dejado violar a una paciente. El acto de violar fue tan traumático para violador que sufrió angustia y depresiones, y por lo tanto era lógico para él que el hospital, cuyos vigilantes no lo habían parado, tuviera que pagar una indemnización de $2 milllones. Perdió.

6. En 2000, Cleanthi Peters demandó al parque tématico Universal Studios, por angustia mental sufrida en una visita al parque durante la fiesta de terror de Halloween. El lema publicitario del parque para su campaña de Halloween era “No volverás a dormir jamás“. Y así fue, efectivamente la señora no pegó ojo después de la experiencia. Ganó $15.000 por el sufrimiento causado por los vampiros de plástico.

5. Muy parecido es el caso de Andrew Burnett, que en 2003 demandó al propietario de un perro que él mismo había matado en un incidente de violencia callejera. Al haber matado el pobre can, el malhechor sufrió depresiones y síndrome de estrés postraumático. Perdió.

4. Los padres de los alumnos asesinados por los perturbados de Columbine High School demandaron a los fabricantes de una serie de videojuegos de extrema violencia, como Doom, por haber causado la masacre. No sólo perdieron, sino que además tuvieron que pagar las costas judiciales de los fabricantes.

3. En 2005, la RIAA, la Sociedad de Autores de EEUU, demandó a Gertrude Dalton por haberse bajado ilegalmente canciones de Internet. Sólo había dos pequeños problemas con la alegación contra ella. En primer lugar, nunca había tenido ordenador ni, lógicamente, conexión a Internet. En segundo lugar, la señora había muerto el año anterior. La demanda no prosperó.

2. También en el 2005, Austin Aitken demandó al canal de televisión NBC. Estaba viendo un programa llamado Fear Factor (el Factor Miedo) en cual los participantes tuvieron que comerse unas ratas vivas. La experiencia fue tan traumática que vomitó, y por lo tanto exigió una indemnización de $2,5 millones. El juez lo echó del juzgado sin más.

“AND THE WINNER IS…”

1. En 1995 Robert Lee Brock se demandó a sí mismo por haber violado sus propios derechos civiles y creencias religiosas. Al haberse permitido una borrachera que condujo a unos actos criminales y a una sentencia de 23 años de cárcel, el Sr. Brock habría cometido un delito de autoacoso, al menos así se alegó en contra suya. Pidió de sí mismo una indemnización de $5 millones, con la espera de que, como era preso, el estado se lo terminaría pagando. Perdió.

Un tal Matthew Lincoln, de Knoxville (Tennessee), estaba escuchando a un predicador evangelista durante un servicio religioso en su iglesia, cuando de repente sintió la llamada de la palabra de Dios. Se acercó al altar, donde el predicador hizo una pregaria para él y le tocó la cabeza para llenarle del Espíritu Santo. Lincoln “recibió el Espíritu” y, sobrecogido, se desmayó y se cayó hacia atrás, golpeándose la cabeza contra el suelo. Ha demandado a su iglesia, exigiendo una indemnización de $2,5 milliones, porque el golpe le causó “lesiones graves y permanentes.”

Pues ya lo sabes: si alguna vez sientes la llamada de Dios, asegúrate de que estás sentado antes de que el predicador te toque la cabeza y te llene con el Espíritu.

(The Smoking Gun)