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Lo insólito. Lo divertido. Lo freaky.

9-6-08

FreakyChistes

17) Un tio acompaña a su suegra a las rebajas cuando ella se mete en una discusión con otras seis mujeres por una ganga. Sin más, las otras seis la atacan y empiezan a darle una paliza. Un dependiente lo ve y pregunta al tio: “¿Pero, no va usted a ayudar?”. “No,” contesta el tio. “Creo que seis serán suficientes“. 

16) Sabéis aquel del tío que llama a su jefe por la mañana y le dice, “No puedo venir hoy. Estoy enfermo. Me duelen la cabeza y el estómago. No puedo trabajar.” 

Le contesta el jefe, “Hoy te necesito. Cuando me siento así, le digo a mi mujer que necesito sexo. Entonces estoy mucho mejor y puedo venir al trabajo. Debes probarlo.”
 
Dos horas más tarde el currante vuelve a llamar. “Jefe, he hecho lo que me dijiste, y me siento fenomenal. Pronto estaré en la ofícina. Tienes una casa muy bonita.” 

15) ¿Sabéis aquel del hombre que está intentando consolar a su amigo, cuya mujer le ha hecho cuernos? Le dice, “No es el fin del mundo. Esto pasa a muchos hombres.” El amigo le contesta, “Bueno, ¿qué harías si pillaras a tu mujer en la cama con otro hombre?” Responde el primero, “Le rompería el bastón blanco, le pegaría una patada a su perro guía, y le tiraría todos los cupones en el wáter.”

14) Un hombre entra en un bar y anuncia a todos los que están presentes, “Tengo un nuevo chiste de los leperos.” Otro hombre le contesta, “Oiga usted, yo soy de Lepe.” El primer hombre le responde, “Vale, hablaré lentamente y usaré palabras cortas.”

13) Un hombre de negocios, ya mayor, agoniza en su cama y sabe que le queda poco tiempo. Llama a su abogado y a su banquero para que vengan al hospital. Cuando llegan, les dice, “Por favor, que uno de ustedes se ponga al lado derecho de mi cama, y que el otro se ponga al lado izquierdo.”

Los dos le dicen, “Por supuesto, señor, pero por qué?”

El hombre les contesta, “Porque quiero morir como Jesucristo.”

“¿Cómo?”

“Entre dos ladrones.”

12) Un tren choca con un autocar lleno de monjas, y todas perecen. Llegan a la puerta del cielo, y San Pedro le pregunta a la primera de la cola, “Sor Lourdes, usted ha pecado alguna vez?” La monja le contesta, “Sí, San Pedro, y me he arrepentido mucho, pero una vez miré a los genitales de un hombre.” Le dice San Pedro, “Está perdonada. Lo único que tiene que hacer es lavarse los ojos con este agua bendita.” 

Le toca a Sor Dolores. San Pedro le hace la misma pregunta, y Sor Dolores le responde, “Sí, San Pedro, y lo siento mucho, pero una vez toqué los genitales de un hombre.” Dice San Pedro, “Está perdonada. Tiene que lavarse las manos con este agua bendita.” 

De repente hay mucho follón y revuelto, y Sor Carmen salta la cola y se pone delante de todas. Le pregunta San Pedro, “Sor Carmen, por qué tanta prisa?”

Le contesta, “Quiero hacer gárgaras con el agua bendita esa antes de que Sor Mercedes se lave el trasero en ella.”

11) ¿Sabéis aquel de la mujer que le acompaña a su marido a su chequeo médico? Después del chequeo, el médico la llamó a su oficina privada. Dijo, “Su marido sufre de un grave síndrome de estrés. Si usted no sigue mis instrucciones, su marido seguramente morirá.”

Cada mañana, le tiene que preparar un buen desayuno y una cena nutritiva. Compórtase siempre de una manera agradable. Haga todas las tareas de la casa sin molestarlo. No lo riña ni lo critique. Y, lo más importante, haga el amor con el tres veces a la semana. Si puede hacer esto durante unos doce meses, su marido seguramente se recuperará.”

Camino a casa, el marido le preguntó a su mujer, “¿Qué te dijo el médico?”

“Dijo que vas a morir.”

10) Sabéis aquel del conductor parado por la policía por exceso de velocidad? El poli se acerca al automóvil, y el conductor le pregunta, “¿Hay algún problema, señor agente?”

Responde el agente, “Señor, usted excedía la velocidad permitida. ¿Me puede enseñar su carnet?”

“Me gustaría enseñarselo, pero me lo quitaron por conducir bebido cuatro veces.”

El policía está pasmado. “Me puede enseñar la matrícula, por favor?”

“Lo siento, no puedo. Este coche es robado.” 

“¿Lo robó usted?”

“Sí, y maté a la dueña. Su cadáver está en el maletero.” 

El agente vuelve a su vehículo y llama a la comisaría, y dentro de dos minutos, llegan cinco coches oficiales con sirenas y luces. Un teniente saca su pistola y se acerca al coche parado. El conductor le pregunta, “Señor, ¿hay un problema?”  

“Uno de mis agentes me ha dicho que usted ha robado este coche y ha asesinado a la dueña. ¿Puede abrir el maletero?”

El conductor abre el maletero. Está vacío.

“¿Es su coche?”

“Sí, aquí está la matrícula.”

Ahora el teniente está pasmado. “Mi agente dice que usted no tiene carnet de conducir.”

El conductor saca su billetera y le enseña el carnet. “¡Seguro que el cabronazo también le dijo que iba con exceso de velocidad!” 

9) Un teniente de la Legión Extranjera es destinado a un puesto en medio del desierto en Marruecos. Las condiciones no están del todo mal, pero al cabo de un tiempo el teniente empieza a hartarse de la abstinencia sexual obligada.

Un día le pregunta al sargento, “¿Qué hacen aquí para aliviar sus frustraciones sexuales?”

Le contesta el sargento, “Mi teniente, usamos el camello.”

El teniente encuentra la idea repugnante, y se resigna a sufrir, durante días, y semanas, y meses. Finalmente no puede aguantar más, y una noche va al establo del camello.

El dia siguiente le dice al sargento, “Mire, lo que me dijo de usar el camello para aliviar las necesidades sexuales me dio asco al principio, pero después de haberlo probado, pues no está nada mal.”

Le contesta el sargento, “No, mi teniente. Usamos el camello para ir al prostíbulo del pueblo más cercano.”´

8) ¿Sabéis aquel de Sherlock Holmes y el doctor Watson? Se van de camping, y después de un día largo de pesca, cenan y se van a dormir. A las tres de la madrugada, Holmes se despierta. Ve algo anormal, y le despierta a Watson, también.

“Watson, mi querido amigo, mira hacia arriba. ¿Qué ves, y qué significa?”

“Bueno, Holmes, veo las estrellas. Significa que no hay nubes, y tendremos un día soleado manaña.”

“No, no, mi querido Watson, es más elemental que esto.”

“Veo la luna. Está llena. Significa que las mareas serán más altas que lo normal.”

“No es así, Watson. Es incluso más elemental.”

“Veo el planeta Venus. Está muy brillante. Supongo que esto significaría algo para los astrólogos.”

Has suspendido, mi querido Watson. Si ves las estrellas, la luna, y el planeta Venus, significa que algún chorizo nos ha robado la tienda.”

7) Helektron enlaza con algunos chistes sobre los hombres desde una perspectiva feminina:

  • ¿Cómo se llama la porción de piel innecesaria que recubre al pene?
  • El hombre.
  • ¿Por qué los hombres se sientan con las piernas abiertas?
  • Porque si no, se aplastarían el cerebro.
  • ¿Por qué cuando a los hombres se les dice algo les entra por un oído y les sale por el otro?
  • Porque el sonido no se propaga en el vacío.
  • ¿Por qué hay más mujeres que hombres?
  • Porque la “Madre Naturaleza” es sabia.
  • ¿Cuándo pierde un hombre el 90% de su inteligencia?
  • Cuando enviuda.
  • ¿Y el otro 10%?
  • Cuando se le muere el perro.
  • ¿Por qué un hombre no puede ser guapo e inteligente a la vez?
  • Porque sería mujer.

6) ¿Sabéis aquel de los dos hombres de Lepe que salen de caza? Uno accidentalmente dispara al otro y, sin querer, lo deja malherido. Coge su teléfono móvil y llama al 091. Contesta la operadora. El cazador le explica lo que ha pasado, y dice, “Creo que está muerto. ¿Qué debo hacer?”

La operadora le responde, “Primero, ¿seguro que está muerto?.”

El cazador le dice, “Espere un momento.” Se oye otro disparo. “Vale. ¿Ahora qué?”

5) Sabéis aquél del hombre que entra en un bar, pide una cerveza y le dice al barman, “Te apuesto €100 a que puedo morderme el ojo derecho.” El barman sabe que esto es imposible y acepta la apuesta. Entonces el hombre va y saca su ojo derecho, de vidrio, y lo muerde. El barman ha perdido y le paga los cien euros.

El hombre le dice, “Te doy una oportunidad para recuperar el dinero. Te apuesto €100 a que puedo morderme la nariz.” Sabiendo que esto es imposible, el barman le dice, “Hecho.” Y el hombre saca sus dientes postizas y se muerde la nariz con ellas. El barman pierde otra vez, y le paga cien euros más.

Entonces el hombre le dice, “Te doy una última oportunidad para recuperar tu dinero. Te apuesto €200 a que puedo ponerme de pie encima de este taburete y, con mi orina, llenar una botella de cerveza que tu aguantarás en la mano detrás de la barra, sin que caiga fuera una sola gota.” El barman está seguro de que esto es imposible y acepta la apuesta una vez más.

El hombre se sube encima del taburete y comienza a orinar. Apenas dos gotas entran en la botella; el resto cae encima del barman y de la barra. El barman sabe que ha ganado y se pone a reír, diciendo, “¡Esta vez sí que te he ganado!”

El hombre le contesta, mientras le paga los €200, “Ya, pero también he apostado €1000 con los tíos de aquella mesa a que podría orinar encima tuyo y que tú te reirías.”

4) Los ciudadanos de Lepe deciden organizar un partido regionalista y se van a la capital para inscribirlo. Van a ver al secretario y le dicen, “Queremos inscribir nuestro nuevo partido para las próximas elecciones.” El secretario les contesta, “Muy bien,” mientras saca un formulario. “Primero, ¿cómo se llama su partido?” Los de Lepe le replican, “Vagina Equis.” El secretario exclama, “¡Pero esto no puede ser! No se puede inscribir un partido politico llamado Vagina Equis.”

Los de Lepe le espetan, “¿Cómo que no? ¡Ya hay uno que se llama Pene Uve!”

3) La CIA quería contratar a un nuevo asesino y después de todos los preliminarios, entrevistas e investigaciones, quedaban tres finalistas para el puesto, dos hombres y una mujer. Les hicieron la prueba final. Los agentes los llevaron ante una puerta cerrada, y dijeron al primer hombre:

“Tenemos que saber que usted seguirá las instrucciones, sean las que sean, en cualquier circunstancia o situación.” Uno de los agentes sacó una pistola .45 y se la dio: “Detrás de esta puerta está su mujer, sentada en una silla. La tiene que matar.”

El primer hombre dijo, “Nunca mataría a mi mujer.”

Le respondió el agente, “Usted no es la persona adecuada.”

Dieron la pistola al segundo hombre. La cogió, abrió la puerta, y entró en la habitación. No se oyó nada durante cinco minutos. Entonces, salió el hombre, llorando, y dijo, “Lo intenté, pero no puedo matar a mi mujer.”

El agente le contestó, “Usted no tiene lo que hay que tener.”

Le tocó a la mujer, pero esta vez le dijeron que tenía que matar a su marido. Cogió la pistola y entró en la habitación. Se oyeron seis disparos y después una serie de gritos y ruidos estrepitosos. Finalmente, el ruido cesó, y la mujer salió, sudada y exhausta.

Dijo, “No me dijeron que las balas eran de fogueo. Lo tuve que matar a golpes con la silla.”

2) Un hombre, borracho perdido, se levantó para marcharse del bar y se cayó como un saco de patatas.

“Puede que lo único que necesite sea un poco de aire fresco,” pensó, mientras se arrastraba por el suelo hasta la puerta.

Intentó ponerse de pie otra vez, y volvió a caerse, esta vez en medio de un charco.

Vaya pedo,” pensó. “Bueno, me iré arrastrando a casa.”

La mañana siguiente su mujer le encontró tirado enfrente de la puerta.

Te emborrachaste anoche, ¿verdad?” le increpó.

“Bueno, sí, pero ¿cómo lo sabes?”

“Te dejaste la silla de ruedas en el bar otra vez.”

1) ¿Sabéis aquél del viejo sentado en el bar del pueblo, bebiendo su tercer chato de la tarde? Se dirige al joven a su lado, y le dice, “Chaval, te voy a decir algo. La gente tiene poca memoria de las cosas buenas que haces.”

Toma otro trago de vino peleón y sigue, “¿Ves aquella cabaña allí al otro lado de la carretera? La construí yo mismo, con mis propias manos. Pero no me llaman Ramón, el viejo que construye cabañas.”

Una calada de su Farias. “¿Y ves aquel huerto allí al lado del río? Es mi huerto. Llevo cuarenta años cultivando este huerto, yo mismo, con mis propias manos. Pero no me llaman Ramón, el viejo que cultiva su huerto.”

Se rasca la mejilla. “¿Y ves aquel tractor aparcado allí fuera? Antes era un trasto, pero lo arreglé yo, yo mismo, con mis propias manos. Pero no me llaman Ramón, el viejo que arregla tractores.”

Toma el último trago de vino y pide otro chato. “Pero si te pillan una vez con una cabra…”

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