Los freaks somos, por naturaleza, anti-tendencia y anti-moda,
ya que somos perezosos, descuidados, y suficiente mayores para que no nos importa lo que piensen los demás. El único “fad” que hemos seguido en nuestras vidas fue la ola de “grunge” a principios de los 90: no es que nos gustaba la música, con la excepción de Nirvana y algunos temas de Pearl Jam. Es que ya nos vestíamos de manera grunge, y seguimos vistiendonos de manera grunge.
Normalmente los freaks somos tolerantes y compasivos con
las modas pasajeras y los que las siguen. Ni incluso criticábamos a los individuos que llevaban sus tejanos colgados hasta las rodillas, enseñando sus calzoncillos a todo el mundo, incluso los que no querían ver.
Pero ya no podemos aguantar la metrosexualidad. Primero las manicuras, después las cremas, más tarde el pelo teñido, el maquillaje, y los pelos arrancados de la ceja. La tendencía metrosexual no para, aunque esta moda ha durado ya unos seis años, y quizás no se irá hasta que nos libremos de la nefasta pareja Beckham.
Lo que nos ha hartado: La última moda pour homme, tanto en Europa como Estados Unidos, es llevar “pantyhose,” o sea, bragas y medias en uno. En Francia u otro país de esos afeminados, lo aceptaríamos, pero ¿en una tierra tan masculina como España o Texas? Nos quieren vender que el éxito de la nueva película de Batman, “El caballero oscuro,” es un factor influyente, pero no lo creemos. (El éxito de “Brokeback Mountain,” quizás.) Es, sencillamente, la metrosexualidad llevado a un punto más absurdo que nunca.
Para demostrar la absurdez de esta moda, Juancho experimentó. Se puso unos pantyhose, para ver como le sentían, y inmediatamente descubrió cuatro problemas, viz.:
Problema número uno: ¿Precisamente cómo se orina de pie, si llevas pantyhose, que no tienen bragueta? Problema número dos: Es verano y los pantyhose calientan las piernas en vez de refrescarlas.
Problema número tres: Para llevar pantyhose tienes que afeitarte las piernas. Problema número cuatro: Ya que los pantyhose son diseñados para mujeres, ¿dónde tenemos que meter nuestros paquetes? Los pantyhose son demasiado estrechos para que quepan nuestros cataplines.
Pero la imbecilidad sigue. Un sitio web basada en Atlanta, que vende marcas europeas de pantyhose, dice que el 80% de sus ventas son a hombres, y que vende más de 1.000 prendas cada més a hombres británicos. Y un vendedor de Liverpool proclama que los pantyhose ya no son una prenda solo para fetichistas: “No tiene nada que ver con ser gay o travestido, ya que la mayoría de los que los llevan son hombres heterosexuales.”
Pero Natalie Theo, una redactora sobre la moda en el periódico londinense Daily Mail, dice, “Esto es ridiculo. Es la metrosexualidad hecha una locura.”








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