Russell Dorm es un inspector del departamento de sanidad en la ciudad de York (Pennsylvania). Llegó a la Cocina China Panda el viernes pasado para hacer una inspección rutinaria. Descubrió una tortuga mordedora (Chelydra serpentina), vivita y coleando, en el fregadero; las tortugas tienden a portar patógenos como las bacterias E. coli y salmonella.
“Vi a la tortuga allí afuera e intenté salvarle vida,” dijo Andy Zhao, el encargado del restaurante. “La puse en el fregadero. No hice lo correcto, y es culpa mía.”
La Cocina China Panda también infringió el código sanitario de otras maneras; había insectos vivos y muertos en el comedor y la cocina, verdura podrida en las neveras y grasa reseca en las paredes.
Dorm ordenó el cierre cautelar del restaurante,
por tercera vez desde 2002. La Cocina China Panda tendrá que pagar una multa de $600.
La tortuga mordedora es nativa de Norteamérica, mide más de medio metro y pesa hasta veinte kilos. Su nombre es apropiado, ya que muerde con asombrosa velocidad y potencia. Un adulto puede quitarle un dedo a una persona con facilidad.








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