En Nueva Zelanda, bellísimo país en las Antípodas, tienen un grave problema con las emisiones de gases contribuyentes al efecto invernadero, como el metano. Parece que los 10 millones de vacas y los 45 millones de ovejas que viven allí producen el 90% del metano
emitido con sus eruptos y cuescos, ya que estos cuadrúpedos producen cantidades masivas de gas mientras sus estómagos múltiples digieren la hierba que comen.
Pero la ciencia ha dado con la solución. Según explicó Phil Goff, el ministro de comercio de Nueva Zelanda, “Nuestra organización de investigación agricultural consiguió hacer el mapa del genoma que produce el metano presente en la flatulencia en los ruminantes, y creemos que podemos producir una vacuna contra estas emisiones.”
La vaca Daisy (derecha) no hizo comentarios.








Comenta