Los hámsters y el placer sexual
Estrenamos nuestro canal de YouTube, que nos permite ofrecer más vídeos selectos, con esta canción - al más puro estilo Monty Python - sobre el amor verdadero y eterno que existe entre un hombre y un hámster.
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Solo 15,000 hombres acudieron al Festival Internacional de Films Eróticos este año en Madrid. En el pasado, hasta 50,000 espectadores pagaron €25 para entrar en el festival, de tres dias. Pero este año el festival tuvo que competir con la selección española de futbol. Aunque las strippers famosas enseñaron sus cuerpos tatuados, y las estrellas de porno actuaron en directo, y el director Pepe Catman grabó su próxima obra maestra allí con la participación de los espontáneos, ganó el fútbol. El partido contra Rusia, visto por más de 17 millones de personas, coincidió con la primera noche del festival. Dijo Juli Simón, el director del festival, “El fútbol es una de las pocas cosas que pueden competir con el sexo.”
(AFP)
Un estudiante inglés saco dos puntos de los 27 posibles en su éxamen GSCE (equivalente al viejo Graduado Escolar) por contestar, “Fuck off” (”¡Vete a la mierda!”) en la sección de redactar. Recibió un punto por deletrear la palabrota correctamente, y un punto más por comunicar un mensaje concreto. Declaró el corrector Peter Buckroyd, “No sería justo ponerle cero puntos, porque muestra unas habilidades muy básicas que estamos alentando, como comunicar y deletrear bien.” Buckroyd añadió que al estudiante le habrían puesto otro punto más si hubiera usado el signo correcto de puntuación.
Dos mujeres de Eberholzen (Alemania) decidieron hacer “bombas de estiércol” para celebrar la victoria de su selección de fútbol sobre Turquía. Entraron en una granja de vacas la noche del miércoles
para llenar unos calcetines con los excrementos de los bovinos, pero una de ellas se cayó en el tanque lleno de abono natural, llenándose de porquería. Su amiga la ayudó a salir, y las dos huyeron. Segun el portavoz de la policía local, “Una se largó completamente desnuda, y la otra en su ropa interior. Si quieren, pueden recoger su ropa en la comisaría–sin lavar.”
Lo que los freaks queremos saber es: ¿cómo se hace una bomba de estiércol? Lo hemos buscado en Google, y no nos sale nada. Y ¿cúal es el efecto? Se explota, cubriendo a todos con excrementos, ¿o qué? ¿Y por qué usaron unos calcetines para llevar las caquitas robadas, en vez de, no sé, un cubo de plástico?
Aunque tenemos que lamentar el comportamiento de un puñado de hinchas españoles anoche–la gran mayoría se comportó bien, por supuesto–por lo menos nadie acabó la noche cubierto en heces que no le pertenecián.
(Reuters)
Un oso negro de unos 150 kilos se metió en un barrio residencial de la ciudad costera de Apalachicola (Florida), probablemente buscando una cesta de picnic llena de bocadillos sabrosos.
Los vecinos, por supuesto, llamaron a la Comisión de la Conservación de los Animales Silvestres. Los agentes de la comisión decidieron disparar un dardo tranquilizante al oso para dormirlo. Al oso eso no le gustó nada, y intentó escaparse nadando por las aguas del Golfo de México, cuando empezó a sentir los efectos del tranquilizante y a ahogarse. Pero el biólogo Adam Warwick saltó al agua para socorrer el oso, y conseguió llevarlo a la playa, donde utilizaron una excavadora para meterlo en un camión. Cuando al oso se le pasan los efectos del tranquimazín, lo soltarán en el bosque nacional más cercano.
Sheyla Hershey, de 28 años, es una brasileña casada con un norteamericano. La pareja vive en Texas.
Ella está en el libro Guinness; tiene los senos más grandes del mundo. Pero Sheyla tendrá que volver a Brasil para su novena implantación de silicona en cinco años, porque los médicos estadounidenses se han negado a operarle más. Los senos de Sheyla ya son del tamaño 34 FFF, y después de este aumento, serán 34 GG. Shayla lleva más de un litro de silicona en cada pecho. Dice ella, “Creo que las domingas grandes son bellas. Sólo estoy viviendo mi sueño, y no dejaré a nadie pararme.” El famoso cirujano plástico Robert Ray la dijo, “Tus pechos podrían reventarse.”
Los freaks somos chicos heterosexuales bastante normales, o eso lo creemos por lo menos, y nos gustan los senos de las mujeres por regla general, pero esto nos parece un poco exagerado. Bueno, por lo menos Shayla no tiene que temer morir ahogada, ya que tiene su propio flotador salvavidas incorporado.
(The Sun)
Los freaks creemos que hay dos posibles respuestas a esta pregunta:
1) una persona interesada en los animales antropomórficos, o sea con características humanas, como por ejemplo una alta inteligencia, típicas expresiones faciales, las facultades del habla y de caminar en dos patas, y llevar ropa humana. Los “furries” frecuentemente se visten de esta manera, y acuden a congresos para compartir su afición con otros furries.
2) un fetichista con graves problemas psicológicos relacionados con su identidad sexual; “una panda de freaks que se reunen y se disfrazan y al fin de la noche acaban practicando el sexo,” segun el reportero del siguiente video. Según una encuesta hecha en EEUU. 48% de los furries se identifican como bisexuales, 25% como heterosexuales, 19% homosexuales, 8% no saben, 2% son zoofílos, y 1% son plushófilos, o sea, tienen una atracción sexual hacia los peluches.
El año pasado, el equipo de béisbol professional Milwaukee Brewers se alojaron en el mismo hotel en Pittsburgh (Pennsylvania) que el congreso de furries más grande de EEUU. Los jugadores dijeron que los furries eran “espeluznantes,” y contaron que en las otras habitaciones del hotel, tuvieron que escuchar “fuertes ruidos animalísticos” hasta las tantas de la noche. Dijo el jugador Jim Powell, “Subir en el ascensor es inquietante cuando estás metido allí con unas personas con pinta de no haber salido del sótano de la casa de su madre desde el último congreso.”
(Wikipedia)
Los ayuntamientos de los municipios de Inglaterra están preocupados. Los habitantes se enfadan por los impuestos que tienen que pagar, pero no se dan cuenta de la cantidad de servicios proporcionados por los gobiernos municipales. Quieren educar a los contribuyentes sobre las competencias de los ayuntamientos, como promocionar el turismo, inspeccionar los restaurantes, recoger la basura, y dar clases de nataciòn. Declaró Sir Simon Milton, “De la arqueología a la zoología, de la cuna a la tumba, los ayuntamientos proporcionan más de 800 servicios para mejorar las vidas de los ciudadanos.” Entonces, han decidido montar una campaña para convencer a los votantes que su papel es determinante en la calidad de sus vidas. Y todos los que han estado en Londres el sábado por la noche a las once, cuando cierran los pubs, estarán de acuerdo. (BBC)
Como la mitad de los españoles, los freaks estaremos delante de nuestros televisores esta tarde-noche, deseando la gloria para un equipo jóven y talentoso (entrenado por un viejo casposo y racista, pero esto es otra cosa). Mientras todos esperamos el momento de la verdad a las 20:45, os recomendamos este vídeoclip rememorando la historia de la selección de fútbol de España.
Grand Funk Railroad hizo rock estúpido para personas–bueno, digamos, de bajo nivel socioeconomico y poco cosmopólitas–durante la primera mitad de los años 70. Eran, y son, odiados por la crítica. Sus canciones todavía se escuchan en las grandes llanuras de la América profunda, en cualquier sitio donde jóvenes blancos cobrando del paro beben whiskey Evan Williams en furgonetas destartaladas al lado de la fábrica petroquímica. La música de Grand Funk no tiene nada que ver con el funk de verdad, por supuesto, a pesar del nombre, un juego de palabras con el nombre del ferrocarril Grand Trunk. Esta canción es una oda a las drogas y las groupies que conocen nuestros chicos mientras viajan por el Medio Oeste en su enésima gira. Fijados en la cantidad de machismo típo Easy Rider que supura de sus torsos desnudos.
Si te llamas “Snaphappy Fishsuit Mokiligon,” y decides que no te gusta tu nombre, ¿qué haces? Si eres un hombre de Los Alamos (New Mexico), presentas una petición al tribunal para cambiarlo a “Variable.” Y te sale bien cuando el tribunal te lo concede. Pero si cuatro años más tarde, decides cambiarlo de nuevo, esta vez a “Fuck Censorship!“, o sea “¡Me cago en la censura!“, no te debes sorprender cuando la juez te deniega la petición, dictaminando que el cambio propuesto es “obsceno, ofensivo, y no compatible con la decencia común.” El tribunal de apelaciones sostuvo la sentencia de la juez, declarando que su actuación ”no vulneraba el derecho de Variable de la libertad de expresión.”